No era muy temprano cuando llegué al bebedero, pero la cantidad de pequeñas aves, algunas de las cuales jamás había tenido la oportunidad de fotografiar, era impactante. Una vez escondido, a escasos tres metros del charco, y pasadas unas dos horas desde mi llegada, giro la cabeza hacia la izquierda intentando ver el panorama ornitológico que había fuera del "hide", dado que el bullicio y la entrada al aguadero era frenética por partde de decenas de avecillas, cuando para mi sopresa, encuentr a una hembra de Camachuelo común a una altura media y unos dos metros del aguadero, justo delante de él. Cuando la veo, empiezo a buscar más individuos de su especie y no tardo muchos segundos en encontrar a un precioso macho justo encima de ella. El momento os lo podeis imaginar, las piernas (aunque crudazas) no dejaban de temblarme, mi afán por quedarme inmóvil no hacía más que crearme espasmos musculares y movimientos bruscos. Y para colmo, un grupo de Acentores comunes empezaban a acercarse sin dilación al charco, terrible!!!
Decidí no hacer nada, quedarme quieto, respirar profundo (pero silenciosamente) y tranquilizarme. Los segundos se me hacían eternos, pero calculo que no pasarían más de dos minutos cuando el macho de Camachuelo común decidió "tirarse al charco", literalmente. Bajó, pero tan pronto como vió lo mal escondido que estaba, se asustó y subió un par de metros arbusto arriba. De nuevo tocaba esperar, pero esta vez la espera iba a ser más corta. Los Lúganos no dejaban de bañarse, junto a ellos los Carboneros Garrapinos, Petirrojos y Acentores comunes intentaban hacerse hueco sobre la orillita para beber, y ello suponía un reclamo irresistible al bermellón pajarillo. De pronto veo que el Camachuelo baja y se coloca en una palo que hay en el charco, y que mi cámara está apuntando a otro sitio. Con más tiento y sigilo que jamás he podido tener, busco el encuadre del pájaro, y entonces empezó el "2 de mayo". Y digo esto, porque la primera foto sale con la cabeza cortada. Después fue cuestión de tiempo tenerlo " a huevo". Poco a poco se iba acomodando hasta ponerse como a mí me gusta que se ponga un pájaro, de perfil. Yo aprovechaba cada vez que el ave levantaba la cabeza para tragar agua para realizarle unas 3 ó 4 fotos, y si veía que se me despistaba un poco, le soltaba una pequeña ráfaga para que prestase atención al ruido de la cámara y me mirase. Finalmente se marchó, pero me regaló unas preciosas instantáneas y unos instantes que creo que jamás podré olvidar. Al poco bajó la hembra, pero apenas me dejó hacerle una sola foto.
Tengo que reconocer, que tras esto me puse a mirar todas las fotos que le había "cascao" al "Sultán bermellón", y mi alegría iba "in crescendo" al comprobar que de todas las fotos realizadas a ese pájaro, había un 90% de buenas fotos. Proseguí con mi actividad, me puse con los Acentores comunes, los cuales entraban tan confiados que parecían gallinas en su corral. Minutos más tardeo, oigo el lastimero reclamo del Camachuelo común, y empiezo a imitar su llamada, la cual es correspondida, consiguiendo atraer a una hembra de esta especie hasta las proximidades del "hide". No tardó en entrar a beber, y de nuevo comenzó "el fusilamiento". Esta vez el 100 % de fotos acertadas.
Ya el resto del día lo pasé mucho más tranquilo, pero con la ansiedad y la incertidumbre de no saber si abandonar el hide e irme a casa para ver las fotos, o continuar un poco más allí mismo. Para mostrar el trabajo de ese día, os dejo con el surtido de imágenes que pude tomar sólo en esa inolvidable mañana en el que el mundo se detuvo para mí.

Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) Macho arriba, hembra debajo
Escribano soteño (Emberiza cirlus)
Lúgano (Carduelis spinus) Macho arriba, hembra debajo
Herrerillo común (Parus caeruleus)
Herrerillo capuchino (Parus cristatus)
Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus)
Acentor común (Prunella modularis)




























































